Coronavirus: Todo para mí, nada para ti

Hay un tipo de personas a quienes admiro mucho: Aquellos que construyen sus fortunas mejorando el mundo, agregando valor a los demás y solucionando problemas de otros. Son tan valiosos sus aportes a la sociedad que ésta les retribuye con más dinero del que podrían gastar en su vida.

Aquí encontramos personas como Steve Jobs, Larry Page, Sergey Brin o Bill Gates a quienes podemos agradecer el estilo de vida que disfrutamos hoy.

Además existen muchos otros, millones de ellos, que aunque no tan conocidos como los anteriores, nos han permitido vivir mejor gracias a que decidieron emprender. Personas que inventaron una vacuna, una máquina, un aparato tecnológico, una novela, una metodología, un lugar para entretenernos, una solución creativa para algo, o una tienda para abastecernos. Además dan empleos, lo que significa un ganar-ganar para todos.

Sin embargo, hay algunos a quienes no admiro tanto: Los acaparadores. Esos que se enriquecen a costa de otros o aprovechan un vacío en la ley para jugar al «todo para mí, nada para ti«. O especuladores que simplemente hacen «pasadas» pero no mejoran nada, no construyen nada, no transforman nada, y luego se llevan sus ganancias a un paraíso fiscal, lejos de su propia comunidad. 

Con esto no pretendo hacer un juicio moral, porque el solo hecho de pertenecer a uno u otro tipo de «empresario», no te hace necesariamente ser una mejor persona. Simplemente hay unos a los que admiro y a otros no. Ni bueno, ni malo.

Lamentablemente no es necesario ser un inversionista tacaño, o un especulador para acaparar y dejar a otros sin nada. Basta con ser inconsciente. 

Lo que nos vino a mostrar el Coronavirus

El Coronavirus que acecha en todo el mundo, nos ha permitido vernos a través de nuestros actos y de nuestra incoherencia.  

Personas comunes y corrientes, aparentemente respetables en el día a día de su comunidad, acaparando todo lo que pueden y dejando a los demás sin nada. Nuevamente el mismo juego: «todo para mí, nada para ti».

Y es que pareciera que las personas somos claramente incoherentes entre lo que pensamos, decimos y hacemos.

Basta un anuncio de crisis, que muchas veces ni siquiera es real aún, para correr a vaciar las estanterías de los supermercados, para acaparar, para generar escasez en donde en realidad no la hay.

Es un claro ejemplo de cómo el miedo y la desconfianza en los demás transforma una situación de abundancia en una de escasez. Algo así como…

«Te disparo antes de que tú me dispares a mí».

 

…muy al estilo The Walking Dead.

Pareciera que somos buenas personas siempre y cuando ninguna noticia nos pulse el botón de pánico.      

¿YA VISTE NUESTROS ENTRENAMIENTOS GRATUITOS?

La comunidad indígena Nasa

En una investigación realizada en la comunidad indígena Nasa de Colombia se encontraron evidencias claras de la importancia que sus individuos le daban a temas como: existencia equilibrada, territorio y economía de la reciprocidad.

Para ellos, su filosofía de vida se sustenta en relaciones sociales caracterizadas por el respeto y cuidado de los otros seres y por una mirada opuesta a la acumulación. De hecho, en muchas culturas indigenas quien acumula es un enfermo mental.

Con esto no digo que haya que vivir como los indígenas y que sea negativo querer surgir, progresar, y tener un mejor pasar. Me refiero a que cuando queremos acumular rompiendo el equilibrio y afectando a otros, simplemente nos transformamos en enfermos mentales. 

Nos convertimos en una especie de portadores del síndrome de Diógenes de bienes materiales y productos, que generan escasez para otros.

Te invito a evaluar qué camino estás tomando con cada decisión que tomas. No es lo mismo acumular a costa de otros, que crecer como retribución al aporte que estás haciendo a los demás.

Son tipos de generación de riqueza muy distintas, y a mí personalmente me gusta más la que implica agregar valor a los demás.

O como decimos en AbundanteMente, PROSPERAR agregando MÁS VALOR a MÁS PERSONAS.

Hace años escuché una historia sobre un millonario chino a quien le preguntaron:
-¿Cuál es su secreto para la riqueza?
A lo que él respondió:
– Me aseguro de que todo aquel que haga negocios conmigo, salga ganando.
Me parece que esa historia lo explica todo.

Te mando un abrazo y recuerda hacer de tu Vida Algo Extraordinario.

¿YA VISTE NUESTROS ENTRENAMIENTOS GRATUITOS?

Únete a la conversación

5 comentarios

  1. Me encantó el punto de vista. De hecho, una buena pregunta a hacernos hoy es ¿Cómo puedo agregar valor a las personas durante esta situación? ¿Cómo sumar y no estar?

  2. Es muy importante todo lo que dices, si en el mundo existieran más personas que suman y menos que restan seríamos un mundo ideal. Desafortunadamente aún hay mucho desequilibrio entre el dar y el recibir. Ojalá todos pudiéramos dar sin esperar recibir algo a cambio

  3. La especulación , el acaparamiento y el no pensar en los demás crea pobreza y muchísimos males al final. Si el otro no tiene, o le falta algo, las consecuencias también afectan a quienes los realizan , o quiere “todo para su”. Sin amor , sin preocuparse del otro, estaremos destinados a la extinción.
    Los comportamientos como acumular , especular , etc . habla de quienes somos y , efectivamente, todo lo que hacemos o lo que no hacemos, tiene consecuencias . Al final el “amor al prójimo” es la gran solución, como muchos sabios ya lo han dicho, de la humanidad . Muy buen artículo!

Dejar un comentario

Responder a daniel perez Cancelar respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Déjanos tus datos y recibe el libro en tu email

Al dejarnos tus datos aceptas recibir nuestras comunicaciones. Tus datos estarán seguros. No haremos spam ni compartiremos tu información.