¿Matutero o Emprendedor?

¿Matutero o Emprendedor?

Finalizando el seminario "5 Tácticas para Disparar tu Negocio" y preparando algunos detalles para el próximo entrenamiento de 2 días Abundantemente se me vino a la memoria algo que publicó mi amiga española Marta en su página de Facebook. Hablaba sobre la diferencia entre un negocio y un simple "matute". Si no estás familiarizado con el término "matute" o "matutear" te aclaro que originalmente el término significa contrabando, pero en Chile, se le llama "matute" a la acción oportunista de ganar dinero haciendo una actividad puntual. Por ejemplo, como aprovechar un viaje para vender cosas que trajiste en la maleta por ejemplo, sin que necesariamente sea tu ocupación principal.

Me llamó mucho la atención la comparación entre un real emprendedor y un matutero, y pensé en todas las situaciones en el pasado en donde me creía un emprendedor, y simplemente estaba matuteando. Muchas veces monté un negocio, sólo motivado por dinero, en donde sólo hacía algo si es que era fácil y generaba dinero. No estaba construyendo nada, simplemente tenía una postura oportunista que aguardaba el momento indicado para ganar una fortuna sin trabajar demasiado. Obviamente los resultados siempre fueron mediocres.

A mi juicio la principal diferencia entre un emprendedor y un matutero, es que el primero "emprende algo" (valga la redundancia). Inicia un viaje sin un camino trazado y al contrario de un simple oportunista, construye el camino para que otros lo sigan. El matutero es el que sigue ese camino ya creado y sólo está dispuesto a recorrerlo hasta donde esté perfectamente pavimentado.

Un emprendedor tiene un sueño y una visión, un matutero sólo ve el beneficio inmediato. Un emprendedor está dispuesto a pagar el precio para alcanzar su sueño, el que muchas veces no tiene que ver sólo con dinero, sino que tiene un "Para Qué" mucho más fuerte, que lo impulsa a levantarse todos los días y hacer lo que deba hacer.

Compromiso

Así mismo, el nivel de compromiso entre un matutero y un emprendedor tiene una abismal diferencia.  Según John Maxwell, autoridad #1 en el mundo sobre temas de liderazgo, cuando hablamos de compromiso simplemente hay 4 tipos de personas:

  1. Los que no tienen objetivos y no se comprometen.
  2. Los que no saben si pueden alcanzar sus objetivos, por lo que tienen miedo a comprometerse.
  3. Los que empiezan a caminar hacia un objetivo pero se rinden cuando la situación se pone difícil.
  4. Los que fijan metas, se comprometen con ellas y pagan el precio por alcanzarlas.

A mi juicio un matutero estaría entre el nivel 2 y 3, mientras que un real emprendedor está en el nivel 4 de compromiso.

Enfoque

¿Crees que el enfoque es importante a la hora de emprender? Yo creo que es fundamental, pues no conozco a nadie que haya construido algo realmente grande dedicándose a 2 ó 3 negocios a la vez. Sí conozco empresarios sumamente exitosos que han construido por ellos mismos varios negocios exitosos, ¡pero 1 a la vez!, no todos al mismo tiempo.  Sin embargo un matutero, es disperso y todo le sirve mientras pueda generar algo de dinero extra. No tiene una visión clara, por lo que carece de foco y dispersa sus recursos (tiempo, dinero y energía) en cualquier cosa.

Lo curioso es que alguien matutero se autodefine como emprendedor. Yo diría que no lo es, puede ser hábil, inteligente, muy bueno para vender y aprovechar oportunidades, pero creo que sin enfoque ni compromiso, no puede considerarse un verdadero emprendedor.

¿Y tú eres matutero o emprendedor?

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Saludos cordiales, Claudio Olmedo.

¿Quién gana? ¿Tú o tu Mente?

¿Quién gana? ¿Tú o tu Mente?

El oponente más duro que alguna vez vas a tener que enfrentar eres TÚ MISMO. ¿Alguna vez has notado que hay una parte de nosotros que mantiene un fuerte control sobre nuestros pensamientos, acciones y resultados? Nos decimos cosas como: "Yo sé que no debería castigarme a mí mismo por cometer un error", pero luego lo hacemos de todos modos y nos sentimos mucho peor.

Sucede todo el tiempo y es tan habitual que ya ni siquiera nos damos cuenta que lo hacemos... pero aquí está el problema: No podemos ganar este tipo de conversaciones. No hay competencia y lamentablemente cuando nuestra mente comienza a luchar con nosotros, perdemos esa batalla!

Si has asistido a nuestros talleres, charlas y seminarios de desarrollo personal y financiero has escuchado que llamamos conversaciones a todo ese ruido mental que comienza con nuestros pensamientos y que finalmente se transforma en nuestros actos, y por ende, en nuestra realidad. Vivimos en una conversación, y si nuestra vocecita nos repite todo el tiempo que somos malos para los negocios por ejemplo, nos creemos esa conversación, actuamos en coherencia con esa creencia y... magia! Nos transformamos en personas malas para los negocios. Lo más grave es que muchas veces iniciamos un negocio con esta creencia, lo que es un verdadero suicidio financiero, obteniendo un fracaso garantizado e ignorando que fuimos la principal causa de ese indeseado resultado.

¿Qué hacer entonces?

Simplemente detener la conversación! No se trata de pensar, "está bien, soy malo para ésto o lo otro, pero algún día mejoraré", o "Soy una mala persona por falta de... ", simplemente cancela la conversación. En este punto muchas personas dicen, "pero es que hay que ser autocrítico, si no hice lo que debía hacer, soy un tonto y debo mejorar lo que está mal en mí..." ¡Alto! simplemente aléjate de esa conversación. Una cosa es ser autocrítico y la otra es autoflagelarse.

Recuerdo una vez en la que estaba dictando un taller de transformación personal en Bogotá Colombia, y un empresario que era parte de los estudiantes, dijo que el siempre sería un fracasado hasta demostrar lo contrario... es decir, hasta que no fuera altamente exitoso en su negocio, el sería un perdedor (según sus propias palabras). Esta persona no se daba cuenta de que ese pensamiento le estaba llevando a ser justamente eso, un perdedor! no porque los demás lo pensáramos, sino por que él lo pensaba. En el taller entendió que estaba perdiendo una batalla contra su mente, que aunque consiguiera lo que fuera, siempre sería un perdedor porque ese era el cuento que se había contado, aprendido y repetido durante toda su vida.

Deja de autoflagelarte. Si estás fallando en algo cancela cualquier pensamiento de derrota y di: "Realmente necesito hacer mis ejercicios cada mañana", "realmente es hora de comenzar a administrar mi dinero", o "Ya es tiempo de aprender Inglés", en vez de castigarte por no haberlo hecho antes.

Déjame que te cuente lo que sucederá. El primer día vas a decir: "¡Así se hace! ¡Dije que iba a hacerlo, y lo hice! ¡Soy una persona de palabra, soy un guerrero! ¡Soy asombroso!". Si te parece que parece estúpido, piensa en lo estúpido que parece el emprender cualquier cosa diciendo que eres un perdedor.

Luego di: "Esto es realmente bueno. Voy a hacerlo otro día más". Al día siguiente de hacer esa tarea que quieres fortalecer y mantener, te dices a ti mismo esta vez: "Muy buen trabajo. Esto es genial. ¿Qué más podría hacer?". Recuerda, si te ves ridículo felicitándote por estas pequeñas cosas, ve lo ridículo que te ves ignorando y minimizando tus propios éxitos.

Y así cada día felicítate por tus pequeños éxitos en vez de castigarte por lo que fallaste. A las personas nos encanta el reconocimiento, es parte de nuestras necesidades más básicas, por eso hacemos tantas estupideces por un poco de él, como endeudarnos en algo que no necesitamos para complacer a quién no nos importa, sólo por mencionar un caso típico.

¿En qué te enfocas?

En nuestro entrenamiento vivencial Abundante-Mente, decimos la frase: "En lo que te enfocas, se multiplica" y en este seminario, los participantes se dan cuenta de cómo le damos poder a ciertas situaciones de nuestra vida, ignorando las que verdaderamente nos pueden ayudar a alcanzar lo que queremos. Es como el casco con linterna que usan los mineros, el que en la oscuridad ilumina un área determinada en donde centra toda su atención. ¿Qué se expande en tu vida, tus logros o tus fallas? ¿En donde estás centrando la mayor parte de tu atención? Cuando estés atascado en conversaciones inútiles es que estás enfocando tu atención en tus errores, tus problemas, o lo que debiste hacer y no hiciste, así que mueve tu cabeza y dale un poco de luz a algo que hayas hecho bien.

Y en esta parte aparecen los "realistas": "Es que de verdad yo no he hecho nada realmente bien." ¿Despertaste esta mañana? Sí. Bueno, lo hiciste muy bien, mucha gente no lo hizo. Y recuerda, si te parece tonto el sentir que lograste algo por hacer pequeñeces, piensa en lo tonto que resulta esperar a ser el primer hombre en Marte para sentir que lograste algo, eso sí es bastante estúpido.

La única manera de ganar realmente la lucha con la conversación de tu cabeza, es no estar en ella. Sal de esa conversación, no escuches a esa vocecita que te genera resultados indeseables. Cancela y detén esos pensamientos improductivos, toma una agradable y profunda respiración y céntrate en algo positivo y que te haga sentir mejor.

 

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Saludos cordiales, Claudio Olmedo.